Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.
El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Sí, como lo oyes.
Un cliente potencial rellenó mi formulario de investigación de proyectos (¡bastante detallado, por cierto!), programamos una reunión online para una fecha concreta…
Y cuando llegó el día, nada.
Ni rastro.
Desapareció como las lágrimas en la lluvia.
Le escribí un correo diciéndole que le había estado esperando y que si lo necesitaba podríamos reprogramar la reunión.
Sin respuesta.
Y aquí estoy, reflexionando entre el enfado inicial, la confusión y algo de humor para superar la situación.
¿Qué conclusiones saco de esto?
En los negocios, como en la vida, estas cosas pasan. Pero incluso de un ghosting empresarial se puede extraer algo positivo:
1️⃣ El proceso importa, incluso cuando no hay resultado. Tener un sistema organizado (como un formulario bien diseñado) no siempre asegura el éxito, pero demuestra profesionalidad. Quizá esta vez no funcionó, pero ese formulario ya me ha traído grandes proyectos antes, y lo seguirá haciendo.
2️⃣ El valor del tiempo: una experiencia como esta refuerza la importancia de trabajar con quienes realmente valoran tu tiempo. Cada vez es más fácil distinguir a los clientes comprometidos de los “fantasmas”
3️⃣ No es un no definitivo: a veces, el silencio no significa rechazo, sino que algo ha surgido. Quizá esa persona vuelva más adelante, más preparada o en un mejor momento.
Yo lo tengo claro: la profesionalidad no se abandona, incluso cuando otros sí lo hacen. Por eso, cuido cada interacción, porque creo que la confianza y la comunicación son el pilar de cualquier buen proyecto.
💬 ¿Te han hecho ghosting alguna vez en tu negocio? ¿Cómo lo gestionaste? ¡Cuéntamelo en los comentarios!
P.D. Si necesitas alguien que nunca desaparezca cuando hablamos de diseñar tu web, aquí estoy. 😊